Otra tarde recorriendo avenidas vacías en zigzag, todos ellos que ululan incesantemente en rígido olvido.
Almas diferentes/Almas gemelas, Robi Draco Rosa
Otra tarde recorriendo avenidas vacías en zigzag, todos ellos que ululan incesantemente en rígido olvido.
Se escuchan sirenas por un lado. El claxon de un automóvil por el otro. Dos, tres, cinco, nueve. Los perros ladran. Siguen ladrando, a cuadras de distancia. Las sirenas pasan al otro extremo. Los autos siguen donde mismo. Alguien grita. Nadie escucha. Alguien llora. El teléfono suena. ¿Ya llegó tu hermano? Otras sirenas. Una ambulancia, dos patrullas. Más perros ladran. Alguien llora. Tocan la puerta. La televisión con estática. Las noticias no cambian. Estática. La radio dice palabras preocupantes. El teléfono suena otra vez. ¿Ya llegó tu hermano? Suenan detonaciones en la avenida. Son balazos. No, son fuegos artificiales. ¿Ya es Navidad? Es Navidad. Son balazos. Son fuegos artificiales. Son los dos a la vez. Alguien grita. Yo lloró. Nadie escucha.
Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Estoy aquí. Encuéntrame. Encuéntrame aquí.
Recordando las cosas que no vivimos, regresando por los mismos caminos en los que nunca anduvimos. Nos volveremos a encontrar, como nunca, como siempre. En un mismo momento.
Te quiero tanto como antes de haberte conocido. Tanto como me quiero a mí mismo. Si me ves a lo lejos, corre. Si te alcanzo, eres libre. Si te pierdo, soy tuyo para siempre. Si te pierdo, no eres mía nunca.
La mujer ideal no es sólo un cuerpo; un par de piernas; una sonrisa bella o un par de ojos que mesmerizan; la manera en que se alzan las comisuras de sus labios; un par de senos cual sugestiva topografía; su cabello largo, largo; su cabello corto; una ceja que levanta cuando en duda; unos firmes glúteos que te llamen al pasar; una espalda que sútilmente se arquéa; o unas manos que acechan siempre al punto más sensible, todo tú.
Es un bostezo en la mañana con ojos llorones de cansancio; un ataque por la espalda de cosquillas; una risa ahogada que de repente estalla; unas manos entumidas en invierno; el ceño fruncido bajo el sol del verano; una voz somnolienta; un mensaje cuando dormida; un abrazo bajo un techo estrellado; una hora de la madrugada; una canción tarareada, y otra no escrita; una caricia en un buen día; una pelea en mal día; la hora de despertar; horas de insomnio; la hora de dormir; horas de sueño; un punto sensible, toda ella.
No me di por vencido, ¿sabes?
Sé que piensas que lo digo por querer aparentar ser más fuerte de lo que soy pero nunca he sido así. Y deberías saberlo, no me di por vencido. Perdí.
¿Qué si tengo sueño? Si, pero he tenido sueño muchas veces antes. Te digo que algo succiona mi sangre.
Tengo unas palabras incrustadas en mi cerebro y al mismo tiempo creo que se me olvidan. Quiero una pluma.
Pluma, no papel. Puedo escribir lo que olvido en donde sea.
Mira mi brazo. Sí, ese, tú sabes cual. Se me acaba la tinta escribiendo cosas que no recuerdo si existen.
Quiero una pluma.
Hay una perra en el lote baldío con mirada de estar en sus últimos días. Quizás no lo sean, pero tampoco son los mejores de su vida.
Me detengo un momento sólo para ver si respira y, una vez que detecto esa sútil inflación en su estómago, siento esas ganas de acercarme a susurrarle al oído palabras que no entendería pero cualquier otra persona escucharía en ellas que todo estará bien y la llevaría conmigo. Si pudiera, lo haría pero ni Dios ni yo somos todopoderosos para evitar las cosas que dañan a los demás.